Juuni Taisen Capítulo 2: “La segunda batalla”

Traducido por: Byron Belmont

La segunda batalla

Nombre real: Michio TSUKUI

Fecha de nacimiento: 5 de mayo

Altura: 177 cm

Peso: 52 kg

Michio no confia en la pelea con armas, en su lugar él prefiere morder a sus oponentes. Sus feroses dientes, capaces de pulverizar cualquier cosa, fueron llamados “Colmillos del Perro Loco”, los cuales son muy temidos.

Trabaja como maestro de guardería y por lo que dicen, recibe elogios de padres y niños por igual, aunque en secreto, su verdadera profesión es encontrar niños con ciertos talentos y entregarlos a organizaciones que los quieran.

Cuando, debido a un descuido, una vez permitió que una niña cayera en manos de un hombre que no era más que un pedófilo, Michio arriesgó su vida para rescatarla. La tomó como su hija adoptiva y ahora trabaja duro tanto en la guardería como en el campo de batalla para ganar suficiente dinero y darle una buena educación.

En su tiempo libre, es un apasionado calígrafo.

Al principio, sus obras no tuvieron mucho aprecio, pero a través de perseverancia y práctica, con el tiempo adquirió una pincelada audaz y magistral que silenció a todos sus detractores.

 

♦♦♦♦♦

Parte 1

La Guerra del Zodíaco no estaba limitada a un área en específico. El punto de partida estaba  ubicado en un edificio alto en el centro de una ciudad abandonada exclusivamente para este propósito, pero, una vez comenzada la batalla esta podría llebarse a cabo en cualquier parte incluso, por ejemplo, a algún otro país. De hecho, el Jabalí anterior, quien ganó la Guerra del Zodíaco doce años atrás, atrajo deliberadamente la batalla a una enorme ciudad densamente poblada e involucró a un gran número de inocentes en la lucha.

Dokku, el guerrero del Perro pensó. La forma en que el Jabalí creó una ventaja al usar la confusión masiva y los disturbios como un escudo; sí, podría aprender una cosa o dos de eso. No es que pueda usar la misma estrategia esta vez. Con este límite de tiempo, no vamos a poder alejarnos mucho de donde estamos. Aunque nos separemos al principio, todos compartimos el mismo interés en permanecer lo suficientemente cerca como para permanecer en la lucha.

Por lo que, en lugar de seguir el ejemplo establecido por el ganador anterior, el guerrero del Perro escogió el enfoque opuesto. Decidió esperar su momento y esconderse en un lugar apartado donde pudiera mantenerse alejado de los otros combatientes y así permanecer a salvo de ser descubierto. Por sus colmillos, era conocido como una figura brutal y salvaje, y lo cierto es que, así es como realmente era, pero también tenía un lado astuto y sensato.

A veces, cuando crees saber qué hacer, debes hacer lo contrario.

Debido a que esta Guerra del Zodiaco tenía un considerable número de ansiosos guerreros, Perro pensó que sería más prudente dejarlos pelear entre ellos y actuar una vez que sus números se redujeran, dejando menos al azar.

A pesar de que Perro poseía el fuerte orgullo de un guerrero, y creía que podía vencer a todos y cada uno de los otros guerreros con su propia fuerza, resistió esa tentación. Debía mantener su orgullo bajo control para encontrar una victoria más segura.

No debería preocuparme por Conejo, a juzgar por cómo mató a Serpiente antes de que la batalla siquiera comenzara, es claro que no es más que un asesino y que no tiene lo que se necesita para sobrevivir en la Guerra del Zodíaco. Eso deja a Buey como el mayor problema…

Aparte de Buey, el único guerrero que preocupaba a Perro era quien había destruido el piso. Ese truco tomó a todos desprevenidos, a Perro incluido. Pero ¿quién era? Perro sabía que era mejor no actuar hasta que supiera la respuesta.

Bueno, esperaré. Esa es mi virtud. En el fondo, a todos los perros les gusta esperar, y eso es lo que haré, hasta que queden unos tres guerreros como mínimo.

Pero esta lógica no era la única razón por la cual Perro estaba tan dispuesto a aceptar esperar y de momento mantenerse fuera de la Guerra del Zodíaco. Había otra razón más importante, específicamente relacionada con las reglas del juego, es decir, las condiciones para la victoria. A pesar de que las reglas le habían sorprendido tanto como a cualquier otra persona, le eran más favorables de lo que nunca hubiera deseado.

Todos los guerreros habían ingerido unas joyas, y ahora tenían que reclamar las joyas de sus contrincantes. De modo que si no obtenían aquellas joyas, la capa protectora se disolvería y el veneno dentro de estas comenzaría a comerlos desde adentro. Doudecuple había explicado que el veneno los mataría en doce horas, pero ciertamente no todos caerían muertos al mismo tiempo. Ni siquiera los organizadores de este gran evento eran capaces de formular una cápsula con tal precisa bomba de tiempo para cada guerrero de forma individual.

Con el paso del tiempo, el veneno se abriría paso en cada rincón de sus cuerpos. Perro sospechó que luego de diez horas, el acto de pelear se volvería difícil. Además, la efectividad de cada veneno difería de persona a persona. Algunos podrían comenzar a mostrar los efectos incluso antes, y era ese miedo lo que presionaría a los guerreros a evitar seguir una estrategia cautelosa, que era típico en las primeras etapas de la Guerra del Zodíaco.

Pero Perro era diferente.

Porque cuando Perro peleaba, su arma preferida era el veneno.

Les había hecho creer a todo el mundo que su estilo característico de pelea era su poderosa mordida conocida como “Colmillos del Perro Loco”, cuando en realidad su arma era el veneno que cubrían sus colmillos. Su secreto no fue tan difícil de ocultar tomando en cuenta que todos a los que lo habían enfrentado le hicieron el favor de morir.

Su cuerpo puede producir de manera natural una variedad de toxinas que, al ser introducidas en sus enemigos, producen efectos que van desde la muerte hasta la muerte. El proceso implica morder a sus víctimas, y tomando eso en cuenta, la imagen que el público tiene de él no es completamente infundada.

Como un consumado envenenador, Perro reconoció de inmediato la piedra oscura que les dieron como una forma de veneno, y cuando se la llevó a la boca, su cuerpo ya estaba trabajando en producir un antídoto. En otras palabras, Perro no estaba envenenado. La joya había sido completamente neutralizada, y Perro estaba en plena forma. Olvídate de doce horas: Perro podría permanecer a la espera todo el tiempo que su resistencia le permitiera. El opresivo límite de tiempo restringiría la batalla a la ciudad fantasma, pero Perro estaba libre de seguir esas reglas del juego. Aun así, sabía que no podía ir demasiado lejos si quería atacar en el momento correcto.

Esto se siente un poco como hacer trampa, pero no voy a sentirme culpable por ello. Voy a utilizar esta ventaja al máximo.

Al principio, esta posición de privilegio lo tentó a pensar que podría permanecer oculto hasta el final, cuando los restantes guerreros estuvieran devastados por la batalla y el veneno, que apenas pudieran soportar seguir en pie, entonces aparecería con la mejor condición posible. Pero la situación a la que se enfrentaba no era tan ideal: si esperaba hasta el último momento, se arriesgaría a que el veneno de las joyas se disolviera por completo en los cuerpos de sus oponentes. Del mismo modo que los venenos afectan a diferentes personas de diferentes formas, el estómago de cada persona tiene diferentes niveles de acidez. Una vez que una joya se disolviera por completo, reconstruirla se convertiría en una hazaña imposible, sin importar qué tan experto fuera Perro con el veneno. Además, no estaba familiarizado con todos sus oponentes, y no había ninguna regla contra un guerrero que tuviera exceso de ácido estomacal.

Así, en lugar de esperar a que pasara un buen período de tiempo, Perro  decidió permanecer oculto hasta que el número de oponentes se redujera. Hasta que al menos hubiera unos tres Guerreros, o tal vez menos, se quedaría aquí, aquí en este escondite perfecto, donde nadie lo encontraría, jamás.

“Te encontreeeeeeee”, dijo una voz.

 

♦♦♦♦

Parte 2

Perro había elegido esconderse en el estacionamiento subterráneo del mismo edificio abandonado donde los guerreros se habían reunido, no porque lo hubiera considerado un lugar tan cercano como para que nadie pensara buscar ahí, sino simplemente porque era un lugar ideal para esconderse debido a la oscuridad y la gran cantidad de vehículos cuyos propietarios no estaban más aquí, y tal vez ya en ningún lado.

Debería haber sido un escondite ideal, pero Perro había sido descubierto antes de que si quiera hubiera transcurrido la primera media hora.

“Te encontreeeeeeee”, dijo una voz con el mismo tono de un niño jugando al escondite. Pero no era un niño. Esta era una mujer, una guerrera. Ella era desconocida para él, y estaba abrazando un arma similar a un tridente en su pecho.

¡Mierda! Pensó Perro, comprensiblemente en pánico. Las mismas cualidades que hacían del garaje subterráneo un escondite ideal también lo hacían un terreno desventajoso. Entre la oscuridad y las líneas de visión restringidas, Perro tendría problemas para hacer un buen uso de su estilo de pelea con mordiscos a corta distancia. Peor aún, le ofrecía a su enemigo libertad para blandir su larga y delgada arma.

Y la batalla recién comienza, maldita sea. Parece que los efectos del veneno de acción lenta están siendo completamente ineficaces en ella.  

Perro había esperado enfrentarse a oponentes debilitados por las joyas tóxicas, pero ahora se enfrentaba a un enemigo que todavía estaba en plena forma.

Él elimino las dudas de su cabeza y  cuando comenzaba a ponerse de pie, ella, con tono nervioso, dijo  “¡Ah! Oh, por favor no me malinterpretes. Quiero decir, no pienso hacerte daño”.

Y allí estaba ella, de pie frente a él, mirándolo hacia abajo, teniéndolo completamente en desventaja, y ella se detenía para explicarse.

“Mi-mi nombre es Niwatori … el Gallo, y yo … quería ver si podíamos hacer equipo”.

¿Equipo? Perro reflexivamente frunció el ceño. Pensándolo bien, ella respondió a la oferta de Mono.

Recordando lo que había sucedido antes de que el piso colapsará. Mono se había unido con ese chico soñoliento… luego, con Buey, después ese hombre gigante, y esta mujer. La profesión de perro dependía de leer a las personas, y él volvió su mirada analítica hacia ella. Parecía mansa, sin embargo su ropa era chillona y reveladora. En todo caso, se sentían como un disfraz que la habían obligado a usar. ¿No estaba ella aquí porque quería?

Perro preguntó: “¿Dices que quieres formar un equipo?”

“S-sí”, respondió ella. “Todo se volvió un caos cuando nos dispersamos, pero…” Mientras continuaba, su voz se volvió más y más tenue, como si estuviera perdiendo el coraje para hablar. “Pero esta es una batalla real, y todavía creo que comenzar formando equipos es obviamente la mejor idea. Así que, es por eso … por lo cual yo … ”

Perro interpretó sus palabras como que ella no lo había estado buscando a él en particular. Sólo se había dado el caso que lo había encontrado primero a él después de que todos se dispersarán. Ella había venido con la guardia baja, esperando formar un equipo.

¿No se detuvo a preguntarse del por qué, sí  “comenzar en equipos”  era algo tan “obvio”, Mono había sido la única en intentar ese movimiento?

Gallo parecía no haberse dado cuenta de lo que un juego como este, con un solo ganador, significaba, que el trabajo en equipo y la traición venían como dos caras de la misma moneda. Quizás ella había aceptado la invitación de Mono no porque compartiera las mismas intenciones pacifistas, sino más bien por una estrategia simplista nacida del pensamiento a corto plazo.

“Podemos unir fuerzas”, ella explicó, “Hasta que seamos los dos últimos. Entonces tendremos una pelea justa, uno a uno. Es tan fácil como eso. Así que, por favor, ¿te unirías conmigo?”

Parecía ser que ella creía sinceramente que se trataba de un acuerdo mutuamente beneficioso al que la negativa era inconcebible. Pero más que aceptar de inmediato, Perro se lo pensó.

Vio pocos beneficios derivados de asociarse con una chica tan tonta, especialmente teniendo en cuenta su ventaja única como maestro de venenos. Por otro lado, responder a su oferta con un rotundo rechazo podría convertir este encuentro en una pelea que preferiría evitar. Aunque podría haber sido tonta y carente de prudencia, todavía era una guerrera de élite elegida para la Guerra del Zodíaco. Perro estaba seguro que su destreza en batalla debía de ser considerable para compensar su estupidez.

Incluso si Perro fuera a derrotarla en combate, nada le garantizaba que sería una pelea fácil. Una lesión en una etapa tan temprana de la batalla como esta podría alterar sus planes a largo plazo, y era precisamente ahora, cuando la ventaja que debería poseer aún no se manifestaba, que Perro corría el mayor riesgo de ser eliminado.

Él comenzó a elaborar un plan. Mi mejor jugada podría ser pretender unirme a ella, y luego dirigirnos inmediatamente a un lugar donde pueda matarla antes de que nos encontremos con cualquiera de los otros guerreros.

Era un plan diabólico, completamente carente de humanidad, en otras palabras, un plan muy humano.

Entonces, ella agregó: “Por favor. Tenemos que apresurarnos. Estamos en peligro, terrible, terrible peligro”. La preocupación se apoderó de su rostro, sin dejar rastro de la impresión de guerrera que había dejado. “El terrible y aterrador hombre con las dos largas y gigantes espadas, él … Ni siquiera puedo creerlo, ¡es un necromantista! ¡Mató a Jabalí y ya tiene un equipo de tres!”.

 

♦♦♦♦

Parte 3

Niwatori, la guerrera del Gallo, explicó que poseía un poder especial por el que había ganado un lugar entre los doce, o quizá más bien, un poder el cual fue la razón para que ella se viera obligada a estar allí. Llamó a su poder el “Ojo del Cormorán”. El cual le permitía poder comunicarse con todas las especies de aves, y fue a través de esa habilidad que encontró a Perro en su escondite subterráneo.

Ahora que lo menciona, Perro recordó haber visto una paloma posada sobre una viga del techo dentro del estacionamiento.

Donde sea que un ave podía ir, ya sea fuera o adentro, estaba efectivamente dentro de su campo de visión. Incluso si la organización detrás de la Guerra del Zodiaco ejerció el poder suficiente para limpiar una ciudad entera de sus residentes, su alcance no se extendió hasta el punto de restringir el ingreso o la salida de cualquier ave.

Así como los poderes de Perro sobre el veneno le proporcionaban una poderosa ventaja sobre los otros guerreros, también lo hacían los poderes de visión del Gallo para ella. A través de Ojo del Cormorán, había sido testigo de la pelea entre Conejo y Jabalí, y había visto su final. Con la ayuda del cadáver de Serpiente, Liebre había matado a Jabalí, para luego irse con sus dos aliados no muertos.

Cuando Perro escuchó eso, su primer pensamiento fue: Ella realmente es estúpida. No importaba que tanto se sintiera obligada a contarle a alguien sobre el espectáculo que había presenciado, nunca debió haber revelado la naturaleza y el alcance de sus poderes tan abiertamente a otro guerrero al que acababa de conocer. Había sido una incomprensible falta de precaución.

Su poder era verdaderamente envidiable y podría ser de gran ayuda para cualquier guerrero. Sí estuviera en venta, él habría sido el primero en la fila. Y, ese poder no le daría a ella ninguna ventaja en combate cuerpo a cuerpo en espacios cerrados. Mientras él permaneciera cerca de ella, podría luchar y ganar contra ella en cualquier momento. Podía matarla cuando quisiera, ella no representaba ninguna amenaza para él en absoluto. Podía usarla para todo lo que valía, y una vez que hubiera sacado todo el provecho de sus habilidades, podría matarla si fuera necesario.

Siempre y cuando el no esperara demasiado, se “habría ido” antes de que pudiera interponerse en su camino.

No, el problema ahora era Conejo. ¿Cómo le había llamado Gallo, un necromantista? Y pensar que tal persona existe. Entre más matará, más guerreros tendría bajo su control. Era un asesino y un creador. Un creador y un horror. Tal poder era superior al de Gallo, por supuesto, pero posiblemente incluso también al de él.

Convirtiendo a sus oponentes derrotados en secuaces, este creador de muertos vivientes podría construir una alianza que nunca lo traicionaría. Los obstáculos a los que se enfrentaban otros guerreros para formar alianzas, y las desventajas al hacerlo, eran prácticamente inexistentes para él. No tendría que estar en guardia constantemente por sobre su hombro en caso de que sus aliados se volverían contra él, y cuanto más matara a medida que avanzara la Guerra del Zodiaco, más grande sería su alianza. Teóricamente, en el peor de los casos, la pelea podría terminar en un once contra uno. Peor aún, los talentos de Perro como maestro del veneno no significarían nada contra los secuaces de Liebre. No había veneno que pudiera matar a alguien que ya estaba muerto. Aunque no lo sabía con certeza, y jamás lo sabría a menos que lo intentara, Perro sospechaba que morder esos cadáveres e inyectar su veneno en ellos no tendría ningún efecto. Se vería obligado a luchar en un combate mano a mano.

Si termina resultando así, ya estoy perdido, y para empeorar las cosas, las joyas envenenadas tampoco tendrán ningún efecto sobre ellos. Además, los cadáveres no producen ácido estomacal.

Los aliados de Conejo estaban libres de las limitaciones impuestas por el tiempo límite. ¿Eran ellos los únicos?

El Ojo del Cormorán del Gallo, mí habilidad para manipular el veneno y ahora Conejo, el necromantista. Esto no puede estar pasando por mera coincidencia.

A Perro le parecía cada vez más probable que los organizadores de esta Guerra del Zodiaco habían ideado las reglas y el entorno para igualar los poderes especiales de los participantes. Cada guerrero tendría alguna ventaja sobre una u otra de las limitaciones de la batalla. La victoria dependería de cómo usarán sus ventajas.

Bien, parece que las reglas no son tan simples como las hicieron parecer Duodecuple. Ahora, ¿qué hacer al respecto?

Lo que sea que hiciera Perro, tendría que ser diferente de lo que había estado haciendo hasta el momento. Dejando de lado el tema de cómo lidiar con Gallo, ya no podía permitirse esconderse hasta las etapas finales de la Guerra del Zodíaco. Sí Perro permaneciera inactivo, Conejo se aprovecharía de su ventaja numérica para que él y sus secuaces eliminen fría y sistemáticamente al resto de los participantes. Peor aún, cualquiera que asesinaran se uniría a sus filas.

Todos los que son derrotados se unen a él. ¿Qué es esto, un manga para niños?

No tomó un gran esfuerzo de la imaginación de Perro para que visualizar a lo que sucedería cuando finalmente saliera de su escondite, sólo para encontrarse a Conejo y sus secuaces. No a once fuertes guerreros de su lado, pero si alrededor de siete u ocho.

Todos esos guerreros, con todos sus rasgos distintivos, bajo su mando absoluto… Solo por ser fácil de imaginar, no lo hacia menos desalentador al pensarlo.

No, si Perro fuera a actuar, tenía que hacerlo pronto. Incluso ahora. Necesitaba detener a Conejo, ahora que ese asesino solo tenía dos cadáveres a su entera disposición. Perro había enfrentado peleas de tres contra uno a lo largo de su carrera. No a menudo, por supuesto, pero lo había hecho. Y justo ahora tenía a Gallo de su lado. Tres contra dos era algo mucho más común. Nada especial, salvo por el hecho de que esta vez la mayoría de la fuerza opositora la conformaban zombies…

“Gallo”, dijo.

“¿S-si?” Ella respondió.

“¿Puedes ver dónde está Conejo justo ahora? ¿Con tu habilidad?”

“Oh-por supuesto”, dijo ella, con orgullo en su voz, tartamudeando o no. “Lo he estado siguiendo. Estoy manteniendo a mis observadores a una distancia considerable para que Conejo no se dé cuenta, las aves han hecho de él, Jabalí y Serpiente, su principal objetivo”.

“Bien. Escucha, odio trabajar con otros, pero solo por esta ocasión, haré una excepción para ti. Acepto tú oferta.”

En pocas palabras, te estoy haciendo un favor, y soy yo el que está a cargo.

Sea que ella entendió o no la indirecta, estalló en una gran sonrisa y dijo: “¿Y … y qué haremos con Conejo?”

“Iremos a cazar conejos. Lo mataremos”.

“¡Muy bien! ¡Sí! “Dijo Gallo, terminando con un puño en los aires a manera de victoria. “¡Podemos hacer esto! ¡Vamos a llegar hasta el final! ”

Perro no tenía la intención de que su alianza durará tanto. Él sólo tenía la intención de trabajar juntos hasta que derrotaran a Conejo, o quizás un poco más. Por supuesto, él no mencionó eso.

“Bueno, entonces”, dijo Gallo, ofreciendo un apretón inocente de manos. “Déjame presentarme”.

“Soy Niwatori, La guerrera del Gallo. Mató a picotazos”.

“Yo soy Dokku, el guerrero del Perro. Mato a mordiscos”.

Ahora, ¿cómo puedo usarla?

Cuando su delgada mano se encontró con la suya, la mente de Perro se puso a trabajar en ese cruel cálculo: de cuándo los inconvenientes de tenerla a su lado serían mayores que la utilidad de mantenerla con vida.

 

♦♦♦♦

Parte 4

Mientras los dos perseguían al equipo de Conejo, Perro decidió intercambiar información con Gallo. De los doce guerreros del Zodiaco, aproximadamente la mitad eran desconocidos para él. La información era tan importante para la batalla como cualquier otra cosa. Además, Perro quería ganarse la confianza de Gallo, y para ello, él necesitaba actuar como sí realmente se hubiera convertido en uno de sus compañeros. De cualquier modo, platicar sobre eso sería más interesante que la breve plática que estaba teniendo ahora con ella.. .

“Conoces esa canción Furusato, ¿verdad?  De como la letra comienza con ‘la montaña donde perseguía conejos, el río donde pescaba pequeñas carpas’, y cómo la gente a menudo lo malentendía y escuchaba en su lugar  ‘la montaña donde probé sabrosos conejos, el río donde pescaba pequeñas carpas‘? Bueno, sí la persona de la canción estaba pescando carpas, sí realmente piensas acerca de ello, tarde o temprano probablemente también se comería esos conejos. Y apuesto que serían sabrosos”.

Quizás esta era sólo su forma de mejorar su confianza conmigo.

“Conozco a cinco de los guerreros” Perro ofreció. “Buey, Dragón, Serpiente, Mono y Jabalí”. Era la verdad. Perro no vio problema en darle información real a alguien que de todos modos iba a morir. Después de todo, de esa forma ella podría verse obligada a darle información como respuesta, la cual podría ser invaluable. “El más peligroso es Buey ¿Cómo podría describirlo?” Perro pensó por un momento “Él es incomprensiblemente fuerte. Nadie que se haya enfrentado a él en un campo de batalla ha sobrevivido para contarlo. La gente lo llama El asesino nato

“¿El asesino….nato?”

“Es correcto. Él es un adversario de primera. No hay duda de ello. Debes de ser tan bueno como yo en una pelea como para tomarlo desprevenido. Sí llegas a cruzarte con él, te sugiero que corras”.

“Okey” dijo Gallo. Aunque parecía que no había logrado comprender la peligrosidad que representaba esa amenaza.

No importa. Morirá por mis propias manos antes de que tenga la oportunidad de cruzarse con Buey

Perro continúo. “En cuanto a los hermanos Tatsumi, el Dragón y la Serpiente, no hay nada que decir acerca de ellos. Los gemelos hacían un excelente equipo juntos, pero uno ya está muerto, y el otro no es ni la mitad de fuerte por su cuenta”.

“Ya veo.”

“Ahora, Mono… Bien, ya viste quien es. Una pacifista, una corazón blando. No puedo soportarla por mí mismo. Una desgracia de guerrero si me  preguntas. Se gana la vida yendo a zonas de guerra e interviniendo en las disputas. Sus tratados de paz han traído consigo un alto al fuego a muchas guerras”.

Esa será tu perdición también, pensó Perro. No debiste haber intentado unirte al equipo Mono, y realmente no debiste haber acudido a mí.

“Para nosotros, los mercenarios”, dijo Perro, “Ella es mala para los negocios. No me sorprendería si ella está participando en la Guerra del Zodíaco porque cree que puede ponerle fin.”

“¿Crees que pueda?”

Perro no respondió. Parecía imposible, pero una pequeña parte de él temía que pudiera, y otra casi esperaba que lo hiciera.

“No creo que tengamos que hablar de Jabalí”, dijo Perro. “En este momento, ella es solo la esclava de Conejo. Ella podía hacer esta cosa con sus armas, lo que ella llamaba “Crear lluvia” y no querrías estar del otro lado. Incluso podría decirse que es una suerte para nosotros que haya muerto tan pronto”. Entonces, él preguntó: “Así que, Niwatori, ¿a quién conoces?”

“Oh, yo, ah, no sé mucho acerca de nadie. Solo rumores en los que no confiaría. Lo siento. Yo… desearía poder ser más útil “.

Eso fue un poco decepcionante, pero Perro no esperaba mucho de ella de todos modos.

No se sentía particularmente decaído, pero entonces, como si simplemente lo recordara, Gallo agregó: “¡Oh! Pero, Dokku-san, ¿no te preguntas sobre ese chico?

“¿A quién te refieres con ‘ese chico’?”

“El dormilón. Ya sabes ¿aquel que se quedó dormido? No parecía del tipo luchador.” Hizo una pausa, y luego dijo: “No creo que pueda ser mayor de quince años, ¿verdad?”

Perro no estaba seguro de que Gallo estuviera en condiciones de decir que los demás no parecían del tipo luchador, pero no estaba equivocada. Ese niño parecía fuera de lugar entre los guerreros, como lo parecía Conejo con su espada sangrienta, solo que de una manera muy distinta.

Perro preguntó: “¿Crees que debemos ser cautelosos con él?”

“No, no es que yo piense que es fuerte o algo así. Es solo…siento que lo he visto antes. En algún otro contexto. ¿No tienes esa sensación?”

Ahora que lo mencionaba, él tenía la vaga sensación de haber visto a ese chico antes. Pero él no sabía dónde. ¿Habían compartido un campo de batalla? ¿Habían sido aliados u oponentes?

“¡Oh!” Exclamó Gallo. Perro miró hacia ella y notó un gorrión posado en su hombro. “Oh, Dokku-san, esto es malo. ¡El equipo de Conejo se dividido en dos!”

 

♦♦♦♦

Parte 5

Cuando Perro escuchó que el equipo de Conejo se había dividido en dos, supuso que eso significaba que Conejo, quien en esencia era su comandante, había enviado a los dos cadáveres reanimados por su cuenta. Aunque, fue Jabalí, la mujer con las ametralladoras gemelas, quien se había desprendido de los otros dos. Con sangre emanando de la herida en su pecho hecha por la espada gigante de Conejo, Jabalí vagó por la ciudad vacía, con sus ojos sin vida así como las calles de la ciudad fantasma. Cualquier signo de nobleza había desaparecido en su paso vacilante, no quedaba ningún rastro de ella en absoluto. Era, en todos los sentidos, una muerta viviente. Esta ya no era una dama de clase alta al dar un paseo, sino un monstruo espeluznante al acecho.

“Lo siento”, dijo Gallo. “Perdí a Conejo y a Serpiente, me imagino que se dieron cuenta que los estaba siguiendo.”

Parecía avergonzada, pero en lo que respecta a Perro, ya había hecho más de lo que se podía esperar de una guerrera tan inexperta como ella. Pero sí Conejo se dio cuenta de que los pájaros lo estaban mirando, ¿por qué iba a enviar a Jabalí por su cuenta así? ¿Por qué no intentaría ocultarla, o al menos ocultar el hecho de que ella era una no-muerta?

¿Es una trampa?

Quizás Conejo estaba usando a la inestable mujer de apariencia débil como carnada para atraer a otros guerreros a quienes él y Serpiente emboscarían desde atrás. Todos los guerreros, sin importa cuán habilidosos fueran, eran los más vulnerables cuando ya estaban inmiscuidos en una pelea. No importa cuán extraño pudiera actuar Conejo, a juzgar por la forma en que Gallo describió el método con el que derrotó a Jabalí, el tipo no estaba tan loco.

Bueno, el usar a su propio aliado como cebo requiere un cierto tipo de locura.

El perro loco tendría que estar dispuesto a ir aún más lejos si quería vencer a este adversario.

“Niwatori”, dijo él.

“¿S-sí? ¿Qué pasa? “Preguntó Gallo.

“Dame tu mano”.

“¿Así?”, Dijo incómoda, pero le ofreció su brazo.

Sin ninguna otra palabra, Perro la mordió, hundiendo los dientes en su carne.

Lanzó un grito de sorpresa, aunque el anestésico que recubrian sus colmillos debería haberla librado de cualquier dolor. El procedimiento terminó en menos de un segundo. Perro soltó su brazo y dijo: “¿Cómo te sientes?”

“¿Cómo… cómo me siento? Ni siquiera sé lo que me hiciste.”

“Solo un poco de mejora en tú rendimiento.”

Cuando Perro mordía a sus objetivos, su veneno producía muchos efectos que iban desde la muerte hasta la muerte, pero no necesariamente se limita a eso. No todas las toxinas tenían que ser mortales. Algunas podrían ser utilizadas para el dopaje.

Perro lo llamaba por el nombre de “One-Man Army” [1]. La droga liberaba el potencial latente de su usuario, pero era algo fuerte y podía llevar al cuerpo de su usuario demasiado lejos. Por esa razón, Perro nunca consideraría someterse a sus efectos. Pero al Gallo le daría un subidón, por un tiempo, al menos.

Su plan era el siguiente: enviaría al Gallo dopado para enfrentarse a Jabalí, el cebo, sola. No importaba quién ganara; ella solo necesitaba darle una pelea decente. Lo que era importante era que Conejo y Serpiente se revelaran. Entonces, Perro los emboscaría. Cuando Perro hundiera sus dientes en Conejo, este no le llenaría de drogas dopantes, sino de veneno letal. Eso significaba una muerte segura para Conejo. Por su parte, dopada o no, Gallo seguramente sería asesinada por uno de sus tres oponentes, pero eso solo haría las cosas más fáciles para Perro al final.

Entonces, apenas termine la caza, volveré a esconderme.

Mientras Perro se perdía en sus siniestros pensamientos, Gallo, confundida, balanceaba su brazo, probando su inexplicable y recién descubierta fuerza. “¿Q-qué es esto?” Dijo ella. “¿Qué es esto?”

“Mantén la calma”, dijo Perro. “Todo lo que hice fue desbloquear el poder que ya poseías. Tranquilízate a ti misma. Contrólalo.”

“C-control”, dijo Gallo con la misma voz nerviosa y apresurada que antes. “¿Q-quieres decir, así?”

Esas fueron las últimas palabras que Perro escucharía.

 

♦♦♦♦♦

Parte 6

Después de haber aplastado la cabeza de Perro con sus manos desnudas, Gallo dejó escapar un profundo suspiro y dijo: “No puedo creer que haya tomado tanto. Pero, está hecho ahora. Finalmente obtuve ese aumento”.

Ella hundió su mano en la cavidad del cuello ahora expuesto de Perro y encontró la joya envenenada, en tan buen estado como si fuera nueva. “Dokku-san, sé que te dije que no sabía nada sobre los otros guerreros, pero de hecho, sabía de ti”.

Sabía que él hacía creer a otros que sus mordidas eran su técnica de lucha cuando, en realidad, él era un maestro de los venenos, e incluso sabía de su invención más secreta, el One-Man Army. Perro creía que había ocultado sus secretos, pero se equivocaba al pensar que podía ocultar algo de su Ojo del Cormorán.

Al entrar en esta batalla, Gallo era consciente de que carecía de fuerza y ​​experiencia. Por eso no escatimó esfuerzos en buscar la mayor información posible sobre cada luchador que tenía la oportunidad de participar en la Guerra del Zodíaco. Ella no se había encontrado por primera vez con Perro por mera casualidad, no, lo tenía en su punto de mira desde el principio. Y ahora que él había cumplido su papel en su plan, ella lo mató.

Una de las razones de su traición fue que no quería arriesgarse a otorgar el One-Man Army, o alguna otra ayuda similar, a ningún otro guerrero. Muy en el fondo Gallo no confiaba en nadie; podría necesitar usar a alguien de vez en cuando, pero nunca consideraría realmente asociarse con otra persona. Cuando levantó su mano para aliarse con Mono, lo había hecho con un corazón lleno de traición.

Desde el principio hasta el final, Perro había percibido su timidez como nada más que eso. Pero la timidez no siempre es igual a debilidad. Para Gallo, era algo más cercano a la fuerza; el miedo le dio la determinación de tomar cualquier acción necesaria en nombre de su autopreservación.

Eso no significaba que ella no estaba agradecida. Inclinó la cabeza en señal de respeto a su compañero de lucha y habló, aunque él no estaba en condiciones de responder. “Gracias, Dokku. Por lo que has hecho, ahora hay una posibilidad de que pueda ganar esto. Si lo hago, levantaré una estatua en tu honor. Te lo prometo.”

Ella ya había olvidado cómo era su cara, pero a los hombres no les importaba tanto sus rostros, ¿verdad? Mientras la estatua tuviera colmillos como los suyos, eso debería de ser suficientemente.

Ahora que había terminado con eso, ella dirigió su atención al cadáver vagando y ametrallando. “Al siguiente. ¡Aquí voy!”

 

Gallo VS Perro

Fin del segundo combate

 


Notas de Traducción:

[1] One-Man Army: ejército de un solo hombre

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