Nigoru Hitomi – Capítulo 1

El olor se extendía por las fosas nasales de Walm. Era el olor del excremento humano y de los órganos internos, un olor con el que ya estaba familiarizado.

Aunque el choque total entre los dos ejércitos aún no se había producido, lo cierto es que el campo de batalla ya había comenzado.

Atacándose unos a otros, las flechas y la magia disparada desde una larga distancia no dejaban de arremeter contra los pobres soldados, esparciendo sus vísceras por el aire.

Y allí, el corazón de Walm latía con tensión, pero, aun así, sus pies seguían firmemente pisando el suelo. La precaria coraza se sacudía como si quisiera imponerse, emitiendo un sonido metálico.

Walm ya había hecho todo lo posible por aguantar el olor para poder respirar con eficacia, pero ahora, se veía obligado a aguantar el espectáculo que tenía delante.

No pudiendo soportar más ambas cosas, gritó.

«¡Uwoooooo, Woooooooooooooooo, oooooooooooooooo!»

Palabras sin un significado real. Y si lo tuvieran, debería de ser un significado primitivo de inspiración para uno mismo mientras se amenaza a la otra parte.

En sus manos, se encontraba una lanza de 2,5 metros de largo, mientras que la armadura abollada protegía su torso y su cabeza.

Al igual que la gente que lo rodeaba. En «ese lugar», era la vestimenta formal. Las manchas tintadas de rojo ennegrecido que no se podían quitar parecían ser la moda, pero esas sustancias eran la prueba de la tragedia de su anterior propietario. Era como si las manchas le dijeran a Walm con elocuencia lo que había sucedido.

Takakura Raizou, o en esta nueva vida llamado, Walm. Se encontraba en una guerra.

Él estaba en una guerra, pero no era tan moderna como la Primera y la Segunda Guerra Mundial que él conocía de la historia, donde el hierro, la pólvora, la ciencia y la tecnología se usaban profusamente.

Era una guerra medieval, en la que el hierro golpeaba a otro hierro, el hierro golpeaba los cuerpos de las personas, y el propio cuerpo solía golpear a otro cuerpo. De forma única, había 《Magia》, 《Habilidades》, herramientas u objetos mágicos, y también criaturas misteriosas. Por su parte, Walm lo había experimentado todo.

El hombre que una vez se llamó, Takakura Raizou, recibió su segunda vida como el tercer hijo de un granjero en un mundo diferente al de la tierra.

Walm, que renació con un nuevo cuerpo y nombre, disfrutó de su juventud en los campos y suelos. Pero lo que le esperaba era el reclutamiento de guerra.

Su familia, el incluido, habían recibido dinero por adelantado. Tras un mes de entrenamiento, partió al frente.

Si a la nación le sobraban fuerzas, también se pedía a los soldados regulares que habían sido entrenados durante muchos años que se unieran a la guerra.

No obstante, para el imperio que estuvo en guerra todo el año, ese no fue el caso. Desgraciadamente, Walm era una de las personas que se encontraba en ese lugar.

Se determinó que un mes de entrenamiento sería suficiente para un gran número de infanterías. Así pues, el resto del entrenamiento era educación in situ, algo que Walm había experimentado en su vida anterior.

Según Walm, la introducción inmediata del CPT (o Capacitación en el puesto de trabajo) fue lo mejor. Después de todo, si fallabas, perdías la vida.

Medio año después de estar en el servicio militar, Walm sobrevivió a la primera batalla, y ahora, sería su undécima batalla.

Los que una vez pertenecieron a su mismo grupo de servicio militar habían desaparecido en su mayoría, por completo. A algunos se les extirparon los órganos, a otros se les aplastó la cabeza, y a otros los quemaron por completo con »Magia». Había muchas variaciones en la forma de morir, realmente… había una gran variedad de formas de morir.

Afortunadamente, el enemigo sería el encargado de realizar la cremación y el entierro. Se podría decir que era como venir a un parque de atracciones de la muerte. Puede que no sea agradable, pero no te aburrirías allí.

Walm, que disfrutaba de un mundo tranquilo, apenas pudo mantenerse con vida en el primer encuentro. Pero, irónicamente, sólo el permaneció vivo. En una situación en la que «cada segundo importa», el hecho de que pudiera mantenerse con vida… No tuvo más remedio que reírse de ello.

El número de muertos por Walm no era sólo unos pocos, era más de docenas. Los soldados enemigos no desaparecerían si él se quedara agachado en el suelo, aunque le temblaran las manos, aunque sus piernas perdieran la fuerza para moverse. Y aunque vomitara después de quitarle la vida a alguien por primera vez, no había nadie esperándolo.

Si hubiera una oportunidad, sus compañeros matarían a los soldados enemigos desde un lado, pero Walm, que había experimentado el campo de batalla muchas veces, ya dejó de esperarlo.

No fue el Imperio Highserk, ni su patria, ni la guía de Dios lo que lo salvó, sino la lanza de 2,5 m prestada temporalmente por el Imperio y la espada larga de 90 cm que recogió en el campo de batalla.

En este campo de batalla, todos eran iguales. Era algo que creía desde el fondo de su corazón. La muerte era justa para hombres y mujeres de todas las edades.

Con aquel enredo de pensamientos, Walm había alcanzado la distancia suficiente para poder ver con claridad el rostro de la otra persona.

Era un soldado de infantería ligera de la Federación de Comercio de Liberitoa que Walm se había cansado de ver. Aunque era un soldado del país enemigo, podría estar en su misma situación. Especuló que todos estaban pálidos debido a la ansiedad por la falta de experiencia.

Ambos lados se acercaban a la frontera entre la vida y la muerte. La punta de su lanza atravesó sin ninguna señal. La lanza del enemigo se acercó al cuerpo de Walm, pero golpeó la coraza. Al rasparlo, repelió el ataque con la mitad de su cuerpo, y la lanza se desvió.

Walm se libró de ser derribado. La lanza que sostenía en la cintura se dirigió entonces a la garganta del soldado enemigo, y la clavó. El soldado enemigo intentó desviarla con la punta de la lanza que acababa de retirar, pero el verdadero objetivo era la parte inferior de su cuerpo sin armadura.

El soldado enemigo distorsionó su rostro cuando sintió que la lanza atravesaba su muslo. La herida que pudo llegar al hueso le causó un fuerte dolor en el cuerpo y le robó al instante una gran cantidad de sangre.

Ese soldado enemigo, que apenas sostenía su lanza y no podía resistir las embestidas de Walm una y otra vez, se hundió en el suelo. Había una señal de que respiraba, aunque era sólo una leve, pero como cayó al suelo en primera línea, lo que le esperaba era morir aplastado por los pasos del ejército.

Qué pena…

Walm se apartó de los soldados que fueron pisoteados por ambos ejércitos.

Otro soldado se posiciono en el lugar vacante. Y a pesar de que el soldado tenía la cara pálida como el anterior, Walm sintió que el soldado que acababa de llegar era mejor que el anterior.

La batalla con la punta de una lanza ocurrió, pero la batalla no se podía resolver sólo con eso. Walm pensó que el soldado podría ser desechable ya que estaba en primera línea, pero por desgracia, el soldado no parecía ser un virgen en el combate.

La punta de su lanza golpeaba violentamente. El soldado de Liberitoa agitó la punta de la lanza desde abajo, se acercó y sonrió, convencido de su victoria. Pero, Walm se inclinó y aceptó el ataque usando la cabeza.

Walm llevaba una cervellera en la cabeza. Desde el hueso frontal hasta el parietal, estaba protegido por un bol circular de hierro. Su cuello estaba protegido por la cadena, y la región temporal estaba protegida por una placa plana que se extendía desde la cazoleta hasta las mejillas.

La lanza golpeó la sien del lado izquierdo de Walm, pero se deslizó y se desvió hacia arriba.

Apretando los dientes, aguantó el dolor sordo. A continuación, clavó su lanza en la cara del soldado de Liberitoa, que ya no sonreía, dos veces.

La primera estocada fue en la mejilla, y la segunda en el ojo. La punta de su lanza le atravesó el globo ocular, causándole un daño fatal al cerebro. Para cuando Walm recuperó su lanza, el soldado enemigo que perdió la vida cayó como un muñeco al que se le habían cortado sus cuerdas.

«Mierda»

Walm soltó una maldición en voz baja. Había matado a dos personas, pero por supuesto, la batalla no terminaría sólo con eso. Otro soldado enemigo saltó hacia Walm mientras gruñía.

Walm blandió su lanza para interceptar al soldado, como si se negara a asociarse con él, que de repente se acercaba como un lobo hambriento de sangre, pero su lanza fue repelida por la armadura.

Esa armadura, que va desde los pies hasta la cabeza, se encuentra frente a Walm. Teniendo en cuenta el equipamiento, era un enemigo problemático, tal vez el comandante de diez soldados o el comandante de un pequeño pelotón.

La espada de dos manos que se desató con ímpetu se acercó a la garganta de Walm.

Desechó su lanza y detuvo la espada con el escudo redondo que Walm sacó de su espalda. A diferencia de los ataques que había recibido hasta ahora, el golpe fue realmente fuerte. A partir de ese golpe, sintió la gran habilidad del enemigo.

El escudo redondo fue arañado en diagonal, y el impacto que dejó hizo que la palma de la mano de Walm se entumeciera.

Por experiencia, aprendió que era una mala idea relajar las manos y ceder el control del combate a la otra parte. Así que desenfundó su espada larga y lanzó un tajo desde abajo hacia la garganta, pero fue repelido por el dorso de la mano del soldado.

Inclinó el escudo redondo hacia la izquierda para rechazar la espada de dos manos que bajaba desde la parte superior.

El escudo se rayó de nuevo y se pudo ver en él una intersección del tajo con el anterior.

Walm se sintió nervioso pensando que no podría soportar el tercer golpe. También había diferencias en la armadura, y si intentaba lanzar un corte al enemigo, perdería inevitablemente.

Walm estaba preparado para atacar, flexionó los hombros, apoyó su peso en él y lo empujó con su escudo redondo. Sería un empujón momentáneo, pero también estaba el hecho de que era inmediatamente después de ese gran golpe, por lo que los soldados enemigos perdieron su postura ligeramente hacia atrás.

Aprovechando la situación en la que la vista estaba bloqueada por el escudo redondo, hundió su espada larga en los pies del soldado desde la parte trasera del escudo.

Las cadenas (Cota de malla) colgaban desde la cintura hasta los muslos, por lo que sólo la punta cortante atravesó la piel, sin embargo, el soldado enemigo que recibió el filo de la espada larga se le escapó un chillido.

El soldado retrocedió rápidamente mientras blandía la espada de dos manos, pero al ver que no estaba bien parado sobre el suelo, Walm no desaprovechó la oportunidad.

El tajo fue más lento que la velocidad del anterior, y Walm pudo observar el avance. Dio un paso más que el enemigo para acortar la distancia y clavó la espada desde abajo sin dejar que rozara con la armadura.

«¡¿Uhhhh, Aarggh?!»

Cuando la hoja entró por la mandíbula inferior del soldado enemigo, rompió el paladar y llegó al cerebro. El soldado enemigo que perdió su fuerza se clavó momentáneamente en la punta de la espada por su propio peso. Walm ni siquiera tuvo que confirmarlo.

Para desviar la carga de la espada, lo lanzó hacia un lado. Todos estaban concentrados en el oponente que tenían delante, pero uno de los soldados enemigos se fijó en Walm.

«¡¿Comandante del pelotón?!»

Walm vio a los soldados a su alrededor alterados. Se escuchó un grito parecido a un chillido mientras los movimientos ofensivos se aceleraban en consecuencia.

«¡¡¡Es un Usuario Mágico!!!»

Cuando el poder mágico se arremolinó en el grupo de enemigos, una bola de fuego fue despedida de la mano del soldado. Walm, por reflejo, levantó su escudo y se inclinó hacia el suelo. La destrucción fatal que temía no llegó, y aterrizó a unos metros de distancia.

La explosión hizo que el cabello se achicharrara y la piel se calentara. Walm sonrió amargamente mientras lograba evitar un impacto directo con su escudo y su compañero. Los dos que fueron golpeados directamente se sintieron miserables.

Los ojos de Walm, que se habían acostumbrado al campo de batalla, reflejaban la miseria de sus amigos. Uno tenía los brazos quemados hasta la mitad y estaba destrozado, y la cabeza del otro había desaparecido por completo. Los trozos de carne fresca se pegaban al casco que llevaba, dejando sangre quemada.

Algunos lanzaron sus lanzas contra el abominable Usuario Mágico, pero al estar protegidos por los soldados que los rodeaban, se desperdiciaron en la formación. El soldado Usuario Mágico enemigo era apreciado como si fuera su propio primer hijo, y Walm escupió con una clara demostración de envidia.

Había aprendido que incluso en un mundo donde uno de cada diez tiene alguna aptitud mágica, el que podía utilizar Magia era tratado como algo raro y era más valioso que los soldados ordinarios.

‘La mayoría de las veces, apoyan desde un flanco o desde la parte trasera de la infantería, pero probablemente la Federación de Comercio de Liberitoa siente la situación desfavorable, ahora los mezclan dentro de la infantería’, pensó Walm.

Mezclado con el bullicio de la gente, Walm pudo oír el sonido rugiente de las explosiones y el zumbido de la magia de viento. Al ver que una lanza de hielo que se disparaba desde su retaguardia y atravesaba el hombro del enemigo con un escudo, Walm blandió su espada larga en horizontal para no perder la oportunidad.

La espada larga atravesó las defensas de los brazos del soldado y le cortó la garganta.

La sangre se derramó como una tubería de agua rota, y el soldado enemigo se apretó la garganta en señal de angustia, pero como esperaba, sólo alargó su vida en unos pocos segundos.

En el momento de su tercer asesinato en ese dia, rugió desde la distancia una voz que determinaba la situación bélica que había estado esperando.

«¡LAS TROPAS AMIGAS HAN EMPUJADO LOS FLANCOS!»

Mientras la infantería aguantaba en el frente, la infantería ligera rebasó a las fuerzas laterales del enemigo y asaltó a la fuerza principal desde el costado.

Ante la situación desfavorable, cualquier cosa que hiciera el comandante del ejército de Liberitoa, no podría darle la vuelta a la situación, fue un claro ejemplo de realizar un pésimo trabajo como comandante.

«¡¡No se detengan!! ¡Sigan presionando! ¡¡La formación enemiga se ha derrumbado!!»

Mientras levantaba la espada empapada en sangre hacia el cielo, la voz de su Comandante de Pelotón resonó. Los soldados respondieron con el mayor rugido posible.

Los enemigos que se mantuvieron en pie ante la embestida del frente y de los lados intentaron con todas sus fuerzas reconstruir su formación, pero la unidad colapsada comenzó a correr, y la formación se hizo pedazos.

El semi-asedio procedente de la ruptura de un ala que Walm experimentó muchas veces se estaba completando. Era una táctica que se le daba bien al Imperio Highserk.

La parte izquierda del enemigo que quedaba en el campo de batalla era la de un soldado cuyo sistema de mando no funcionaba correctamente, la de un soldado que seguía luchando a pesar de la situación, y la de un soldado que priorizaba su huida.

Y así, las tropas del imperio Highserk comenzaron a atacar al ejército de Liberitoa que perdió su función como ejército, perdió la mitad de los soldados, y huían hacia todas las direcciones para salvar sus vidas.

Las flechas y las lanzas atacaban a los soldados que tiraban sus armas y escudos y a los que intentaban escapar. A los soldados que los alcanzaban en su huida les clavaban un martillo de guerra en la nuca.

En algunos casos, los veteranos podían aguantar cierto número de tropas de Highserk, pero ahora eran golpeados y masacrados desde lo alto de sus armaduras, o eran atacados con cinco o seis lanzas juntas, por lo que su última resistencia fue sólo en vano.

En una batalla de dos horas, la Federación de Comercio de Liberitoa perdió el 60% de sus tropas, y las fronteras en conflicto se inclinaron en gran medida a favor del Imperio Highserk.

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