Nigoru Hitomi – Capitulo 3

Tras la devastadora derrota, la Federación Comercial de Liberitoa se retiró mucho más allá de sus fronteras reclamadas y reconstruyó su posición alrededor de un río adecuado para formar una defensa.

Con un foso seco y un terraplén hecho con magia de tipo tierra, los objetos de la bolsa mágica y los carruajes formaron un fuerte que podría llamarse un castillo improvisado, y la Federación Comercial de Liberitoa, que no tenía suficiente mano de obra, y el Imperio de Highserk, que prefería el statu quo, continuaron la guerra a regañadientes.

Con un frente tan estancado, los prisioneros de guerra fueron liberados cuando el bando de Liberitoa pagó el rescate.

La liberación de aristócratas y militares de alto rango fue tal y como esperaba Walm, no obstante, incluso habían pagado por sus soldados rasos.

Afortunadamente, un gran aristócrata que poseía un laberinto emitió una gran moneda mágica de plata como forma de pago único. Por esa razón, Walm vigilaba la zona de intercambio de prisioneros con los demás miembros del escuadrón de Duwei.

«Tal vez, nací en el país equivocado».

Cuando Walm murmuró eso, fue golpeado por el costado.

Fue José, su camarada.

«Oi oi, tienes suerte de estar en este escuadrón, si estuvieras bajo otros comandantes, te habrían hundido en el río, ¿sabes?»

Muchos balseros se encontraban en un viaje de ida y vuelta por el río, y los prisioneros de guerra fueron llevados al otro lado del mismo. Muchos arqueros y soldados, que podían utilizar magia, estaban apostados en la orilla opuesta del río para protegerse de los ataques sorpresa.

Incluso se había colocado una gran balista.

Hmm, me pregunto ¿de dónde habrán traído eso?

Al ver eso, Walm no tuvo más remedio que asombrarse

Por otro lado, el Imperio Highserk también tenía un tipo de tropas que podían atacar la orilla opuesta. Si el de enfrente era un ejército regular, el del lado de Walm no era más que un grupo de bandidos que llevaban el equipamiento del ejército regular.

Si partieras a la guerra como soldado, te convendría elegir el bando del Imperio de Highserk, pero si fueras a pasar el tiempo como ciudadano, la Federación de Comercio de Liberitoa podría ser mejor. Sin embargo, como es natural, no se sabe cómo vive la gente en otros países. Por lo tanto, de nada servía comparar.

Los Prisioneros de guerra pasaron junto a Walm.

Por su vestimenta y el estado de su piel, se podía adivinar que debían ser personas de alto rango que podían pagar el rescate individualmente.

En la orilla opuesta, se podía ver como si se tratara de un drama, a gente siendo regañada y abrazada en un espectáculo dramático. Al ver que se reproducía sin cesar una aburrida ópera de tres centavos frente a él, Walm se sintió como si tuviera acidez estomacal. Incluso su colega, José, también contenía desesperadamente el bostezo.

Walm, que no podía permitirse el lujo de apartar la vista y abandonar su misión, volvió a mirar a la fila de personas. Los siguientes eran los de baja categoría. Había 200 prisioneros de guerra, y las filas eran interminables esperando la llegada de una barcaza.

Mientras Walm miraba a los prisioneros, pasó el que cavó la tumba el otro día. En el momento en que sus miradas se cruzaron, el tipo se apresuró a desviar la mirada.

A diferencia de aquella vez, no había sangre en su armadura, y la lanza y la espada que en ese tiempo estaban sucias después de usarlas, se encontraban limpias ahora. Sin embargo, él estaba asustado.

Tiempo atrás, los prisioneros de guerra se encontraban asustados y se negaron a comer. Aunque se molestaron en cocinar y hacer algo digerible, parecía que los prisioneros pensaron que contenía veneno. En ese momento, Walm dijo: «¿Crees que tomaríamos un método tan confuso y que requiriera tanto tiempo?». Como ya sabrán, en lugar de usar veneno, que además podría ser difícil de conservar, ¿no sería mejor simplemente clavar una espada…?

Eso sí, dejaron una tumba vacía para enterrar al que pudiera morir por heridas graves y no pudiera pasar la noche. Pero, a los prisioneros de guerra no les convencía esa explicación.

La orden del Comandante del Batallón fue de que los prisioneros tenían que cavar muchas tumbas con el fin de agotar su energía y evitar una posible rebelión. Sin embargo, eso se volvió en su contra.

Tras deshacerse del último soldado, el intercambio de prisioneros terminó sin incidentes. Y así, la despedida por fin terminó.

Walm esperaba que el estancamiento continuara.

Pero, la batalla entre el Imperio de Highserk, que quería mantener su territorio al otro lado del río, y la Federación de Comercio de Liberitoa, que quería recuperar su territorio hasta su frontera reclamada, probablemente continuaría.

A medida que avanzaba la instalación del campamento en la frontera, las tropas fueron retirándose una tras otra, y el batallón al que pertenecía Walm fue el primero.

Como el movimiento de 2000 efectivos supone una carga para la logística, algunos de los pelotones y compañías debían modificar su ruta al partir hacia el lugar designado.

Varios pelotones y escuadrones tenían la tarea de desplazarse desde el sureste de la Federación de Comercio de Liberitoa hasta el territorio anexionado del antiguo Reino de Kanoa, en el noroeste, donde las disputas territoriales no habían concluido. El Escuadrón de Duwei fue uno de ellos.

Walm recibió la orden de someter a los goblins que anidaban cerca de la fuente de agua. Aunque no estaba tan acostumbrado a matar humanos, sí estaba acostumbrado a matar monstruos.

En el campo de batalla, abundaban los cadáveres que les gustaban a los monstruos. Para ellos, era como una cena de buffet. Repeler una y otra vez a los persistentes y molestos invitados, era una tarea familiar para Walm.

Si se dejaban los cadáveres sin atender, se convertirían en un ghoul o en un no-muerto. Quizá tuviera que quitarles la vida no sólo una o dos veces para que descansaran en paz. Pero, como ya los habías matado una vez, podría ser más fácil para tus nervios cuando tuvieras que volver a matarlos.

En la mayoría de los países, someter a los monstruos y explorar los laberintos suele ser el trabajo de los aventureros, pero existen algunos lugares, como el Imperio Highserk, que rechazaban el sistema de aventureros en sí.

El Imperio Highserk, del que se podía decir que tenía más tropas que otros reinos, no podía permitirse el lujo de mantener soldados inactivos. Gracias a ello, Walm se convirtió en algo así como un aventurero.

Era como si el ejército fuera enviado a exterminar las plagas sólo por estar en el campo.

Pero como era de esperar, se enviaría una unidad especializada si apareciera un monstruo de alto rango, aunque si se tratara de un grupo de goblins de baja peligrosidad, serían sometidos por el escuadrón o pelotón circundante.

Incluso algunos aldeanos que ni siquiera fueron entrenados podrían ser capaces de someter a un pequeño número de goblins, y hasta orcos. Walm también pasó por situaciones así, varias veces en su juventud.

Según la información de la aldea cercana, al principio se vieron más de 50 goblins, y unos cuantos fueron exterminados por los aldeanos, pero un día, un hombre y una mujer que trabajaban en el río fueron atacados y secuestrados.

Después de eso, los goblins que llegaron a probar a los humanos empezaron a aparecer alrededor de la aldea, y los daños al ganado aumentaron. Como se preveían más daños a medida que aumentaba el número de goblins, se decidió entonces enviar al ejército allí.

Dirigido por el comandante Duwei, el escuadrón salió de la aldea y se dirigió al bosque.

El bosque era un terreno más o menos llano, aunque podía haber ligeras subidas y bajadas. A diferencia del territorio de los demonios, aquí, los monstruos poderosos eran subyugados, por lo que sólo habían monstruos de bajo rango como estos.

Walm siguió avanzando, pero cuando vio que el Comandante de Escuadrón se detenía repentinamente, no sólo él, sino que el otro también se detuvo.

«Oi, presten atención, en aproximadamente media hora, llegaremos a su nido. Las huellas y los rastros de animales están aumentando. No bajen la guardia».

Se decía que el Comandante de Escuadrón, el Comandante Duwei era bastante diestro a la hora de luchar, superando en técnicas de combate incluso al Comandante de Pelotón, pero también era evidente por qué un veterano como él no fue seleccionado como Comandante de Pelotón.

El Comandante Duwei era básicamente, un optimista, en el aspecto más positivo era capaz de afrontar cualquier cosa, y en el aspecto negativo, era un poco descuidado. Walm estaba convencido de que debía ser difícil para una persona así ser Comandante de Pelotón o superior, ya que el mostraba cualidades para trabajos de oficina donde pensaba que podría demostrar su verdadero valor.

Es más, el propio comandante Duwei odiaba el puesto de comandante de pelotón en sí, ya que se esperaba que hicieras trabajos más complicados.

Los miembros avanzaron con cuidado siguiendo el camino hecho por el que tenían delante, y deshaciéndose poco a poco de las ramas que se enganchaban en la espada y en su armadura.

Un paño envolvía los lugares donde el metal podía rozar fácilmente cualquier cosa. Walm no fue la excepción. El paño que utilizó pertenecía a un soldado con el que luchó en la batalla del otro día y que ya no lo necesitaba.

Aunque Walm era reacio a quitarle la ropa a un humano muerto, ahora, si creía que era necesario para él, haría o tomaría cualquier cosa.

A medida que se adentraban en el bosque, la proximidad de la densa vegetación también aumentaba.

Los miembros avanzaban arrastrándose por el suelo, pero entonces los ojos de todos se dirigieron a un punto.

Lo que vieron fue un humanoide de baja estatura, tan alto como un niño. Los dientes eran caninos prominentes y las orejas eran más puntiagudas que las de un humano. La piel era de color verde con notables brotes e irregularidades. No había duda, era un goblin al que Walm estaba acostumbrado.

En sus manos solía haber lanzas de piedra primitivas, garrotes o herramientas de labranza que podrían haber sido robadas. Una cosa más que Walm aprendió de la experiencia, es que los monstruos inteligentes eran problemáticos cuando estaban en grupo.

¿Cómo debería matarlo…?

Justo cuando Walm pensaba eso, fue elegido por el comandante de escuadrón Duwei.

Con un gesto, Walm recibió la orden de matar. Asintió lentamente, salió de la formación y se aproximó en un intento de rodear al goblin, manteniendo su postura agachada.

Walm eligió cuidadosamente dónde poner los pies, esquivando ramas y hojas caídas. A medida que se acortaba la distancia, su aliento se hacía cada vez más tenue.

Tras humedecer ligeramente sus labios secos, Walm apretó la parte posterior del mango de la lanza y atravesó la garganta de una vez.

El goblin atravesado por la lanza murió al instante sin levantar la voz. Mientras sostenía al goblin que estaba a punto de desplomarse con la lanza, lo colocó en el suelo y lo arrastró. Un compañero se unió y escondió el cadáver a la sombra de un árbol.

El comandante del escuadrón le dio una palmadita en el hombro a Walm.

«Buen trabajo. Has demostrado una gran habilidad».

Después de eso, el escuadrón llegó al destino sin encontrarse con ninguno otro enemigo.

El nido de goblins estaba a varias decenas de metros del centinela goblin. Se trataba de un pequeño acantilado en el que se utilizaban ramas y tierra para construir sus moradas e incluso las cuevas del acantilado se utilizaban para anidar. Al observarlo, sería difícil pensar que se trataba de un producto creado de forma natural, por lo que debía tratarse de una cueva artificial.

Walm, que mantenía una postura baja, asomó lentamente los ojos por los huecos entre la vegetación para mirarlos.

Se podían ver 30 goblins dentro del rango visible. Había huesos esparcidos cerca del fuego. Podía verse ganado, como búfalos y cabras. También se mezclaban jabalíes, una especie de monstruo. Por último, también había cráneos humanos.

Deben de ser de los aldeanos secuestrados…

A Walm no le sorprendió lo que vio, ya que era una de las formas en la que terminaban los humanos secuestrados por monstruos. Violados, asesinados y comidos… ese era su comportamiento básico.

«Willart, hazlo».

El comandante del escuadrón ordenó a uno de sus hombres. No hubo interacción previa, pero todos, incluido Walm, pudieron entender lo que iba a suceder.

Willart partió sin responder. Era una persona tranquila con la afición de afeitarse todo el cuerpo cuando tenía tiempo libre. Sin embargo, era un hombre talentoso en el escuadrón y era respetado por todos los demás.

Willart concentró el mana en su mano, y pronto brotó una bola de fuego. Era el único ‘Usuario Mágico’ del escuadrón, y dependían de él en una amplia gama de campos, desde el combate hasta la cocina.

Una bola de fuego impactó en el centro del nido y provocó una explosión. Los huesos se dispersaron por la explosión, y también los goblins. Incluso los goblins de los alrededores habían sufrido graves quemaduras.

Los goblins se quedaron tiesos ante el repentino acontecimiento. Por otro lado, los demás miembros del escuadrón comprendieron lo que había que hacer, y para Walm fue como ver los fuegos artificiales que daban comienzo a un festín.

Los miembros del escuadrón cerraron la brecha de inmediato, sin levantar la voz, y utilizaron sus armas para matar a su presa.

Walm no fue una excepción a ese ejemplo. Atravesó el abdomen del goblin despistado dos veces con una lanza y aplastó su cabeza al caer con sus pies.

Uno de los goblins que iba de un lado a otro no sabía si huir o resistir, y le dejó su espalda desprotegida. Entonces, la lanza lo atravesó desde la espalda hasta el abdomen.

Goblin, un monstruo con alta vitalidad, y aun así estaba categorizado en el rango más bajo. Aunque le dejara heridas que normalmente harían que los humanos dejaran de moverse, los goblins seguirían siendo capaces de arrastrarse para intentar escapar. Si escapaba, podría ganar sabiduría y convertirse en un oponente problemático en el futuro. Como consecuencia, Walm no tenía intención de dejar escapar a ninguno de ellos.

Walm sujetó la lanza con la otra mano y la blandió hacia su cuello. Tras un momento de convulsiones, el goblin dejó de moverse.

Cuando el humo empezó a aclararse, una sombra apareció en el borde del campo de visión de Walm. Era un goblin con un garrote que empujaba el cadáver de alguien de su propia tribu.

Walm apunto su lanza al nivel de la cabeza de su enemigo, en dirección horizontal, le cortó ambos ojos e hizo que el goblin se agitara, retorciéndose de dolor. Al final, apuñaló y mató a un goblin que blandía un garrote de forma desmedida, el cual podría tornarse en algo problemático.

Los demás miembros del escuadrón también mataron más o menos al mismo número.

El comandante Duwei utilizó su habilidad《Strike》 para abatir a tres goblins al mismo tiempo. A uno de los goblins le partió el cuerpo en dos, y a algunos les voló la cabeza.

El resto de los goblins salieron de la cueva, pero en cuanto salieron, fueron presa de espadas y armas contundentes.

«Reinus, Tibird, Danfan, toma a la mitad y encárguense de los sobrantes en el exterior. El resto vendrá conmigo. Las lanzas no serán útiles. Usen su espada. Willart, danos algo de luz».

Walm fue seleccionado como miembro del grupo de la cueva. Se confió el mando de los que quedaban en el exterior a los llamados «tres idiotas» que tenían mucha experiencia de combate.

Debido a la estrechez de la cueva, dejaron clavadas las lanzas en el suelo afuera del acantilado y el grupo avanzó por la cueva con una espada larga y un escudo redondo en la mano.

«《Torch》»

Mientras el comandante Duwei partía hacia el interior de la cueva sin ninguna preocupación, Willart que estaba justo detrás de él, utilizó la magia 《Torch》, y el interior de la cueva se iluminó por las llamas.

Fueron los goblins los que se sorprendieron. Los goblins, acostumbrados a la oscuridad, blandieron sus armas, pero lo que les esperaba era un ataque fulminante del comandante Duwei.

Al final, lo que Walm tuvo que hacer fue matar a los goblins que se escondían en las grietas y se hacían los muertos… aunque morirían de verdad… por la espada larga que tenía en la mano. Más al fondo, había un espacio abierto del tamaño de un aula.

Debido a la escasa ventilación, el olor pronto partió hacia las fosas nasales de Walm.

Walm quiso levantar la voz para quejarse, pero no pudo hacerlo, ya que quedaban goblins y también su líder.

Su líder, un goblin adulto de tamaño humano, el hobgoblin, levantó con valentía una espada oxidada que podría haber recogido en algún lugar. Por muy valiente que fuera el hobgoblin, Walm no pudo evitar sentirse mal por el monstruo.

Después de todo, su oponente era el comandante de escuadrón Duwei.

A pesar de su tamaño, el tiempo que tardó el hobgoblin en ser acuchillado fue más o menos el mismo que el de otros goblins.

El hobgoblin cayó al suelo y la sangre fluía, fue apuñalado una vez más por si acaso, pero como se esperaba, había muerto.

Mientras Walm escudriñaba en busca de otras anomalías, captó una sombra detrás del montón de paja, que parecía ser la cama del hobgoblin.

Era… no un goblin, sino una mujer, la que estaba allí. Tenía arañazos en todo el cuerpo, especialmente en los hombros y la espalda.

Walm adivinó por qué había sobrevivido a pesar de que el otro hombre había sido devorado. Era porque los goblins podían utilizar el vientre de otros organismos para reproducirse.

«¿Estás viva? He venido a ayudar».

Walm le hablo a la chica que no se movía. Lo que obtuvo fue una corta respuesta.

«Má..ta…me».

Walm tardó en procesar las palabras pronunciadas. Nuevamente la llamó y sacudió los hombros de la chica, pero la respuesta fue la misma. Miró a su alrededor, pero nadie habló.

«Por..fa…vor, má…tame».

Sólo el comandante Duwei se limitó a asentir lentamente. El instinto y el corazón de Walm se esforzaban por evitar que matara a otro humano, pero al mismo tiempo, la «razón» de su mente también estaba trabajando duro.

Sus extremidades, que habían sido aplastadas para convertirse en una bolsa de parto para goblins, evidentemente no se curarían de forma natural, es más, ni siquiera con la magia de curación ordinaria lo harian.

Supongo que las heridas talladas en todo el cuerpo no se curarán y tampoco lo hará su mente…

Si vuelvo a la aldea, ¿Podré volver a vivir como una persona normal?

Walm quería que alguien lo hiciera por él, pero, de cualquier manera, alguien tenía que hacerlo. Si Walm no lo hacía, alguien del equipo tendría que sufrir en su lugar.

Y así, Walm se decidió.

Cuando Walm presionó la punta de su espada contra la piel de la chica, ésta gimió en voz baja. La punta de la espada entró por el espacio entre sus costillas y llegó de golpe al corazón.

Walm la miró fijamente, que había dejado de moverse por completo. Irónicamente, su rostro permanecía tranquilo. Era la primera vez que mataba a una mujer. A pesar de que la mujer estaba en las puertas de la muerte, y debería estarle agradecido a él, no pudo evitar mirar la espada sucia y a ella, que había dejado de respirar una y otra vez. Antes de darse cuenta, el comandante Duwei estaba a su lado.

«Me encargaré del resto. Será una molestia si sigues estando ahí de pie. Ve afuera, toma un trago y descansa».

Lo que se le ofreció fue un caro licor destilado que venía dentro de una petaca.

«Es el que me dieron los de Liberitoa. No es de mi gusto».

Walm nunca pensó que una palabra así saldría de la boca del comandante Duwei, que siempre bebía cualquier cosa como si fuera agua.

Walm salió tambaleándose y se sentó de espaldas a la base del gran árbol.

Los tres idiotas amantes del combate no le dijeron nada a Walm, quizá porque habían notado que le pasaba algo.

Walm puso la mano en la cadena que se encontraba en su barbilla, se quitó el casco y lo hizo rodar por el suelo. La cadena sonó como si protestara. El cuero cabelludo expuesto al aire exterior se sentía cómodo. Mientras se acariciaba la cabeza despeinada y con picores, abrió la tapa de la petaca y se la llevó a la boca.

El olor a alcohol partió hacia su nariz, y su garganta y estómago se acaloraron de inmediato. Pero pronto, el sabor desapareció, dejando en su lengua un tenue sabor dulce y persistente.

Todavía era temprano en la mañana. Al contrario que su corazón, que estaba nublado, el cielo azul más allá de los árboles estaba despejado.

Tras soltar un insulto, Walm volvió a engullir el licor.

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